Tuesday, August 25, 2015

Lodo con azúcar


Doña Angustias Baños era una señora gorda y dulce, siempre vestida de negro en las cuatro estaciones como fiel andaluza granaína que honraba a sus muertos. Su cabello blanco relucía sobre el mantón negro de manila mientras guiñaba un ojo involuntariamente por detrás de sus gafas de abuela. Su acento era una mezcla de argentino porteño y de andaluz de las Alpujarras. Había nacido y se había criado en Capileira y había emigrado, en los tiempos de Franco, a la Argentina en donde creció su hija y sus nietos. Con los años regresaron ella y su familia a España y se establecieron en Granada.

Un día venía yo caminando de la Universidad a la pensión donde me hospedaba -La Murciana, en la calle Sierpe Baja, cerca de la Alcaicería y de la Catedral- y la señora me interceptó, me preguntó con su acento porteño-andaluz  “Oiga joven, ¿por casualidá usté no está buscando habitació? Yo alquilo habitacione pa’ estudiante”. Me mudé de la pensión al apartamento de doña Angustias en donde conviví con otro estudiante palestino del cual aprendí acerca de sus luchas, su cultura y su música. Mahmud, le decía yo, tu música suena a caravana de camellos en el desierto y él se reía a carcajadas. Me contó que cuando se mudó de Palestina a Granada, se llevó una caja de latas de sardinas porque le encantaban; cuando aprendió castellano en la Universidad, se dio cuenta que las latas decían “Hechas en España”.


Un día alguien viajó de Nicaragua a Granada y mi madre nos mandó a mi hermana y a mí (mi hermana Silvia estudiaba en Sevilla) una caja conteniendo productos alimenticios típicos de Nicaragua: queso, pinolillo, chilla, cajetas y chicha que durante el viaje se había fermentado. Doña Angustias probó de todo. Por supuesto que le encantaron los diferentes tipos de cajetas; acostumbrada a los quesos manchegos y demás, el nuestro no le pareció muy apetecible pero se lo comió con pan; la chicha fermentada le encantó, sobre todo por su color rosado; “Deme un poco ma de esa bebía con animalillos que está muy refrescante” me decía refiriéndose a la chilla; al pinolillo le decía “lodo con azúca” y no le hizo mucha gracia pero a los días me estaba pidiendo lodo con azúcar. 




Thursday, July 9, 2015

Un japonés en San Fermín que pudo haber sido para la posteridad.


Una de las fiestas taurinas más populares en el mundo es la de San Fermín en Pamplona, España, en la cual se canta, se bebe y se baila día y noche en las calles por poco más de una semana. Sin duda alguna, las atracciones principales de estas celebraciones multitudinarias son los ‘encierros’ y las corridas en la plaza de toros.


Existe una enorme controversia sobre la tauromaquia –en su modalidad actual- desde sus inicios en España en el siglo XVIII hasta el día de hoy. Siempre han estado divididas las opiniones en pro o en contra de este sangriento y bárbaro espectáculo digno de ser llevado al Coliseo Romano de la era imperial. Pero no voy a entrar en polémica de corte de orejas. Solo me voy a referir someramente al oscuro origen del culto taurino y a una anécdota personal.


El culto taurino es milenario y heredado de la cultura minoica, o sea de la civilización cretense anterior a la Micénica. Ya los griegos hacen mención del toro en sus leyendas de Zeus convertido en toro para raptar a la princesa Europa, o la del minotauro que vivía en el laberinto de Knossos y que era alimentado con doncellas. Según la leyenda platónica, fue en la Atlántida donde se inició el culto taurino. Los toros sagrados de Geríones estaban en el sur de España (Tartessos); asirios babilonios, persas e hititas también rendían culto al toro. En Creta se hacían piruetas extraordinarias sin necesidad de sacrificar al animal: se esperaba al toro ''con garbo torero'' cuando el toro embestía a todo tren, el atleta saltaba sobre el toro asido a los cuernos e impulsado por los mismos, caía de pie sobre el lomo y daba otra vuelta más cayendo de pie detrás del toro.
En 1981 asistí a una corrida portuguesa y quedé sorprendido al ver que tenía concomitancias con la corrida minoica.

Yoshimura Katsuaki, un amigo japonés estudiante de literatura castellana y yo, nos fuimos a Pamplona para los sanfermines de 1977 por tres días. El hombre estaba emperrado que quería correr delante de los toros. Pasamos el primer día y la primera noche tomando vino a pico de botella y durmiendo en las aceras porque los hoteles estaban a tope. A la mañana siguiente nos fuimos al encierro, la carrera de los toros desde el corral hasta la plaza de toros por una calle cercada y por donde los atrevidos corren con las bestias esquivando las cornadas y pisotones con suerte si se sale ileso. Yoshi me dio la cámara, se metió a la calle dando saltos de calentamiento con todos los chicos de blanco y rojo, esperando que aparecieran los primeros toros a la vuelta de la esquina. Yo estaba preparado con la Minolta en mano aferrándome con las piernas arriba de la baranda que flanqueaba la calle. Cuando aparecieron las bestias, Yoshi me gritó ¡AHORAAA! Yo empecé a tirar fotos mientras el nipón venía a toda máquina, con los anteojos empañados del susto y su lacia cabellera negra ondeando como bandera kamikaze, de un salto subió a la barrera mientras pasaba el grueso de los taurinos. Satisfechos regresamos a un hostal compartido que alguien nos facilitó para dormir un rato. Nunca había visto a un japonés llorar como un niño, a moco tendido, se le había olvidado insertar la película en  la cámara.



 



Monday, January 26, 2015

'Donde fueres haz lo que vieres'




Ciertamente los otomanos subyugaron a los árabes durante siglos. Fueron los ingleses quienes prometieron a árabes y hebreos liberarlos del dominio turco, ayudándolos a construir sus estados si los apoyaban a derrotarlos en la primera guerra mundial. Los árabes lucharon contra el dominio turco hasta el final pero los ingleses los traicionaron en favor de los hebreos (quienes convivían con cierta armonía con los palestinos) a quienes les cedieron parte del territorio palestino. ¿Cómo no vivir encabronado si un extranjero viene a dividir tu casa para reubicar a tu vecino con todos sus familiares traídos de diferentes partes del mundo? ¿Y encima año con año te quitan parte de lo poco que queda de tu casa a la fuerza? A los ingleses no se les puede perdonar esta bajeza de repercusiones históricas de alto riesgo para el curso de la humanidad.

¿Esta escalada de odio anti occidente por parte del islam tiene origen en esta mala acción de los ingleses? ¿O viene de muy atrás? Recordemos la antigua pugna entre Oriente y Occidente por dominar el uno al otro. Recordemos las guerras médicas que de no ser por los griegos estaríamos rezando con el culo para arriba y decapitados al menor atisbo de inconformidad  y las mujeres estarían tapadas aguantando latigazos, lapidaciones y el más denigrante status de esclavas. Recordemos que el Imperio Otomano luchó durante siglos por apoderarse de Europa.

Oriente tiene grandes y admirables culturas, con grandes inventos tecnológicos, con grandes desarrollos matemáticos y astronómicos, herederos y administradores de las ideas de los grandes pensadores griegos de los tiempos paganos, esparcidos por el invasor de Oriente: Alejandro Magno. El islam introdujo todo este bagaje cultural y científico en Europa a través de la avanzada de los Omeya en España brindando todos los elementos para impulsar el renacimiento y consiguiente ilustración, humanismo y revolución industrial. Gracias a estos árabes y hebreos españoles, la civilización occidental se benefició con las primeras universidades y con la recuperación de los grandes conocimientos helénicos perdidos durante el oscurantismo y guardados celosamente por los intelectuales de estos dos grupos étnicos (árabes y judíos) que convivían en paz en España, Palestina y en el posterior territorio del imperio Otomano.

¿Qué ha sucedido con estas fantásticas culturas islámicas “civilizadas” que de repente quieren acabar con el mundo Occidental al que ellos le retornaron la antorcha del conocimiento? ¿Cómo ha podido la religión islámica destinar a estas maravillosas culturas a vivir nuevamente en la era de las cavernas? La religión los ha reducido a una horda de bárbaros que quieren acabar con la democracia occidental, uno de los grandes logros de la humanidad, gracias a los atenienses. Ciertamente no es lo mejor pero al menos podemos expresarnos, movernos y morir con cierta dignidad.

¿Que los franceses son racistas? ¿Qué pueblo no lo es? Permitirían los musulmanes la inmigración masiva de occidentales y que impusieran sus ideas, creencias e iglesias en sus territorios? Los franceses lo han permitido y los españoles y los ingleses y han respetado sus creencias y costumbres a tal punto de permitirles rezar en medio de la calle, obstaculizando el libre tráfico del diario vivir. ¿Racistas? Lo serán pero un país teocrático y retro como el menos fundamentalista de los islamistas ya los hubiera echado a todos, si acaso no decapitado. Acusar de racista a un país que ha permitido la entrada a miles de intolerantes retrógrados que quieren hacer cambiar las costumbres, creencias e ideas de los ciudadanos de dicho país es un poco peligroso y puede, como consecuencia, tener hechos cada vez menos aislados de “ajusticiamientos” a grupos de ciudadanos que ejercen su derecho de libre expresión.

 "When in Rome, do as the Romans do" dice el viejo refrán, “Donde fueres haz lo que vieres”. No quieras ir a la China y obligar a la gente a ponerse sombrero de cowboy, comer chilaquiles, a persignarse los domingos, a bailar quebradita y a dormir la siesta en hamaca. No se trata de racismo, a pesar de que lo hay y que se puede tolerar,  se trata de la incomodidad de estar en el aula sentado al lado de una estudiante tapada de pie a cabeza con una burka y con el temor de hablarla porque sus padres la pueden azotar, como mínimo. O llegar tarde a tu trabajo porque estuviste media hora esperando que un grupo de musulmanes terminaran de rezar en medio de una calle de París.

¿Que los musulmanes viven en un inframundo en Francia y que tienen los peores trabajos? Bueno, lo mismo sucede con los hispanohablantes en USA, solo que estos no tienen el lastre de la religión extremista que les impida superarse. ¿Por qué los hindúes de Inglaterra son más prósperos? Ninguna religión les impide acomodarse a las normas y costumbres capitalistas, laicas y democráticas del país, a pesar de que conservan sus costumbres y toleran las de otros grupos étnicos.

¿Dónde está la causa de la masacre “religiosa” de Charlie Hebdo? Si un japonés escribe “Me cago en Alá” en una revista japonesa en Japón, ¿le pasaría lo mismo que a los redactores de Charlie? Probablemente no. Va a ser muy difícil, y se puede decir que ya está fuera de control,  que la tolerancia de los franceses empiece a imponer restricciones, necesarias en todos los países, contra grupos de inmigrantes radicales (fundamentalistas) cuando se ha perdido todo el respeto hacia los “lugareños” y esto viene a tomar tintes de invasión bárbara violenta, nada parecida a la invasión pacífica de los bárbaros cuando se alistaron en las filas del ejército romano.



Tuesday, December 30, 2014

Un país grande en miniatura.





«Si pequeña es la patria, uno grande la sueña»

¿Por qué dijo esto Rubén Darío si todos sabemos que nuestra patria es grande? ¿Acaso será porque viajó por muchos países y se dio cuenta que son mejores que el nuestro? ¿Francia, Argentina, España…? Solamente hace falta cruzar la frontera para saber que en el mundo hay países mucho mejores que el nuestro, con grandes paisajes, con grandes pasajes en la Historia, con grandes e ilustres hombres que han cambiado el curso de la Historia y del pensamiento humano, con grandes monumentos milenarios, con grandes metrópolis antiguas y modernas…Todo es grande, enorme. Impresionante París, el Partenón, El Cañón del Colorado, El Himalaya, Chichén-Itzá, Los glaciares, La Muralla China, los masáis, la Roma imperial,  los diablos de Oruro, la sociedad sueca, la disciplina japonesa…

Cuando la patria es pequeña, uno la sueña grande. Sin embargo hay algo muy interesante en nuestro país y es que todo lo tiene micro. Nicaragua es un micro mundo, una Tierra en miniatura que lo tiene casi todo: Tiene una selva Amazonas en miniatura aguada por ciclones caribeños, tiene una cordillera de los Andes en miniatura al centro, con micro crestas pintorescas como Amerrisque, tiene un río Nilo desaguadero en miniatura llamado San Juan. Tiene un micro cañón del Colorado llamado Somoto, tiene una micro catarata del Niágara llamada Salto de la Estanzuela, tiene un lago Victoria en miniatura llamado Cocibolca (en peligro de contaminación por un proyecto de canal inter oceánico), tiene la mayor concentración de volcanes activos y extintos en un área pequeña, tiene una gran riqueza culinaria, tan variada que no corresponde con tan poco territorio, tiene más poetas que muchos países enormes juntos…en fin, tiene tanto de todo en miniatura que no hace falta cruzar la frontera. Lo único que no tiene son glaciares y desiertos, lo primero no hace falta y lo segundo está en vías de producirse en la región del Pacífico debido a la deforestación. En conclusión, Nicaragua es un país grande en miniatura.



Thursday, November 20, 2014

Las puertas del delirio

La paz siempre ha sido un estado inestable entre dos guerras, pudiera decirse que es una guerra dormida, con sobresaltos e insomnio.

The Gates of Delirium (Yes, UK 1974) es una composición épica de rock sinfónico de veintiún minutos y cincuenta y dos segundos que narra un alzamiento y sangrienta batalla en un planeta lejano de la galaxia. Tanto letra como música nos mueve en los diferentes estadios del ciclo bélico que, al final, resulta ser el estado natural del ser humano "de este planeta de aquí."

Los primeros ocho minutos nos transmite la sensación de inseguridad de una falsa paz, la incertidumbre del diario vivir bajo la constante amenaza de una espada de Dámocles.

A los ocho minutos estalla la guerra fratricida, el choque entre ambos ejércitos hace rechinar los metales a  altos decibelios. Nunca la música había sonado con tanta violencia, alcanzando altas cotas de paroxismo jamás logradas por ningún grupo metalero. El horror se desborda con sumo realismo a través de los audífonos o bien desde un estéreo de alta fidelidad y a buen volumen.

A los diez minutos con veinte segundos, los niveles de exaltación alcanzan -en crescendo- las puertas del delirio bajo el impulso frenético de todos los instrumentos (batería, guitarra, teclados y percusión metálica) conducidos por el ostinato del bajo de Squire, en el cual todo se mueve en cámara lenta, como si el tiempo se eternizara. Las luchas cuerpo a cuerpo avientan el  polvo, el sudor y la sangre por los aires, chocan escudos contra escudos, yelmos contra yelmos, espadas contra espadas. Cual lobos, los caídos aúllan con pánico infernal. Los guerreros siguen luchando sin tregua, evacúan sus intestinos y sus vejigas de pie, no hay tiempo para tomar alimentos ni líquidos, la batalla continúa toda la noche, uno de cada dos muerde el polvo, los dioses rugen azuzando a sus fichas de ajedrez.

A los doce minutos con cuarenta y dos segundos sobreviene el ataque aéreo, los poblados son bombardeados inmisericordemente, los niños lloran y tiemblan, las mujeres corren a abrazarlos mientras las metrallas cortan sus pasos. Los aviones escupieron el odio acumulado en la paz y el fuego es ahora dueño de la noche.

A los catorce minutos y cincuenta y un minutos la desolación es total, el humo empaña a la aurora, hay una sensación de paz, la paz verdadera es la muerte. El sol empieza a brillar en el campo santo mientras un rayo de esperanza incide en las pupilas de los sobrevivientes. La paz que precede a otra guerra empieza a germinar con el deseo de vivir. El ciclo de la humanidad continúa su inexorable rotación bélica en este planeta de esta galaxia.

Este comentario no tiene nada que ver con la letra original de la obra, es solo una interpretación mía basada en la audición de este magnífico tema del LP Relayer del grupo británico YES, editado en 1974.








Sunday, November 2, 2014

Escrito de Carlos Mejía Godoy

Ulises Huete, el muchacho de Bronce
Por Carlos Mejía Godoy
Cultura, el semanario del 19 al 26 de mayo de 1995

El joven me estaba esperando en la puerta de Leganitos 13, la antigua calle madrileña, a solo 300 metros de Plaza de España y a menos de dos cuadras de la Gran Vía. No creo que tuviese más de veinte años, en aquellos días embriagadores de nuestra Revolución.
-Soy Ulises Huete, dijo extendiendo su mano cálida. No hubo necesidad de decir que era nicaragüense. Tenía no solo el acento inconfundible del solar patrio, sino –sobre todo- el “modo de la gente de allá”.
Ni carta de recomendación, ni tarjeta de visita, ni curriculum vitae bajo el brazo. Pero traía algo esencial: la chispa de la nobleza humana titilando en los ojos pícaros, vivaces.
Íbamos subiendo, recuerdo clarito, en el ascensor del edificio, cuyo apartamento pagaba yo con el cheque trimestral de mis derechos de autor. Todo fue sentarse y ya estábamos hablando: de la familia, de Nicaragua, de la alfabetización, del movimiento cultural.
Sacó un cuaderno llenito de apuntes, versos y proyectos. Eran sueños deshilachados, en el código de la letra cumiche. De lo que estoy seguro es que en esa primera plática, -no sé si por timidez o suspicacia- no habló de su afición por el canto. Tampoco mencionó el acordeón usado, marca “Pallestrina”. Mi memoria no registra ese recuerdo. Mucho menos que se atreviera a hablar de su oficio de trotacalles por bares y plazoletas cantando mis canciones.
De lo que estoy seguro es que después de consumir un “yo pantalón corto, con sentimiento” al mejor estilo de “Lencho Escaliche”, bajamos a la conserjería, nos instalamos algo más de una hora en un rincón de la Plaza Santo Domingo, sorbimos una caña, con aceitunas, mientras un chico recitaba blasfemias irrepetibles, porque el traganíqueles le había robado 50 pesetas.
Después, cuando ya empezaba a oscurecer, Ulises Huete tomó el Metro hacia su bonito pareado, síntesis de su corazón chontaleño.
“Soy poeta creado en el recio crisol de Darío / Soy rebelde forjado en el bronce tenaz de Sandino.”
Me gustó lo del “recio crisol”. Pero más me gustó su “Bronce tenaz”. Porque el recio crisol abunda en la orfebrería. Pero el bronce tenaz es la materia prima de la CAMPANA, capaz de convocar a la lucha, al amor, a la solidaridad.
LA WISQUERIA DE JUANJO
Juan José Pinto es un andaluz de El puerto de Santa María. Dice que es vecino de Alberti, el poeta mayor del sur, autor de “La Arboleda perdida”. Pero quien de veras LE FLIPA es el cura de Solentiname, Ernesto Cardenal. Tiene en las paredes poemas enteros del entonces Ministro de Cultura. Epigramas, Salmos, y hasta un fragmento de la “Carta a Monseñor Casaldáliga”, el obispo rebelde de Brasil.
Juanjo es muy amigo de las muchachas que laboran en la Embajada de Nicaragua. –Vienen mucho por acá. Sobre todo Leyla, la morenita simpática que me ha presentado a todos los sandinistas.
Yo pido un biterkas. Pero Juanjo es radical en asuntos de copas: De biterkas ni puto caso. Tú te tomas un <<Rojinegro>> que nos hemos inventado aquí, con Ron Cubano y unas copas de Flor de Caña que tenía Somoza en su búnker. ¡Venga, tío! Y allí está servido el trago solidario. Y mientras el andaluz apura el suyo a manera de brindis, agrega: -¡Por Sandino, hoy y siempre!
De veras me siento más en Nicaragua en este pequeño rincón de Madrid, que en la propia Misión Diplomática Oficial. En un recuerdo, hecho a manos con rotuladores de colores, puedo leer: Ven a nuestro concierto por Nicaragua / Ulises Huete y Nicoya ¡Patria libre o morir!
-Aquí te vas a quedar sentado, sorbiendo tu “Rojinegro”. Y ahora vas a ver por vez primera cómo eras vos cuando cantabas en los barrios de Managua en los años setenta, me dijo Leyla, poniendo las reglas del juego. Música testimonial en aquel ambiente abigarrado: humo, cervezas y consignas revolucionarias. De pronto aparece en el tablado, un joven de larga melena, cotona de manta cruda y un acordeón terciado [una guitarra al revés]. Empieza a desgranar la mazorca: “Clodomiro el Ñajo”, “Son tus perjúmenes mujer”, “Flor de Pino”, “La tumba del Guerrillero”…
¿Que es igualito a mí? ¿Qué parece el hermano menor de los Mejía Godoy? Todo eso me pareció exagerado. Pero sí me sorprendió el inmenso carisma de este muchacho Huete, que, sin lugar a dudas, es un comunicador nato: Y de veras me siento honrado al verlo, entregándose con tanta vehemencia al oficio de cantor popular. Es más, no veo por qué tenga que imitar a nadie, El vale por sí mismo.
Ipegüe: Perdí de vista a aquel estudiante que conocí en la España de los ochenta. Hoy, trece años más tarde, su padre, el Dr. Ulises Huete me hace llegar sus poemas y un CD que acaba de publicar en Miami. El título no puede ser más elocuente: Bronce.
Lo he leído con verdadera fruición. Una obra de excelente calidad artística y humana. Bronce: campana clara. Como aquella de Leganitos 13, capaz de convocar a la lucha, al amor y a la solidaridad.


Carlos Mejia Godoy



Saturday, November 1, 2014

¿Pinoleros o Gallopinteros?

Solamente me voy a referir a tres platos nicaragüenses representativos de nuestra cultura culinaria: El Gallo Pinto, el Nacatamal y el Bajo.

El Gallo Pinto es un plato compuesto de arroz y frijoles rojos mezclados, así de simple. Posiblemente su origen sea el de un recalentado de sobras de arroz y frijoles del día anterior para ser servido en el desayuno. El arroz es un cereal de origen asiático, introducido en España por los árabes y traído a América por los españoles. Este se ha convertido en alimento básico en Centroamérica y el Caribe, no siendo así en algunos países del norte y del sur como Argentina, Uruguay, USA y Canadá. Por otro lado, el frijol que existe en cientos de variedades y tiene diferentes nombres según el país (alubias, habas, habichuelas, porotos, judías, fabas, fabes, pochas, balas, caraotas, fríjoles, frijoles, etc.) es oriundo de América, sin embargo se conocen variedades del grano en la antigüedad, en Europa y en Asia, lo cual nos indica que ya existía a ambos lados del Atlántico. Los árabes los conocían como al-lubiya, yehudi por los hebreos y iudaeus por los romanos. El frijol centroamericano o rojo como lo conocemos en Nicaragua es el que se usa para elaborar el gallo pinto; este frijol, pequeño e intensamente rojo, básicamente se cuece con ajo y sal y a partir de allí se elaboran varios platillos y sopas a base de frijol. Como dije anteriormente, el gallo pinto era el producto de revolver los frijoles fritos con el arroz frito del día anterior pero actualmente se elabora con arroz y frijoles frescos del día debido a que se ha convertido en un acompañante que no falta en el desayuno, el almuerzo y la cena. Forma de preparar el gallo pinto: Se fríen los frijoles cocidos en aceite con cebolla, luego se le agrega el arroz previamente frito y se revuelven hasta que se homogenice la mezcla y coja la textura aceitosa, se apaga el fuego, se rocía con un poquito de vinagre para que suelte el olor a "gallopinto" y se deja tapado. Muchos lo prefieren sobrerecalentado y tostado por varios días hasta que quede crujiente. En Centroamérica se le conoce con diferentes nombres, en Cuba como Moros y Cristianos o Congrí si está hecho con frijoles negros.

El Nacatamal es un plato muy nicaragüense que, posiblemente, su origen se remonte a tiempos prehispánicos. Su nombre viene del náhuatl naca (carne) y támatl (empanada hervida). Es probable que en un comienzo su elaboración fuera a base de maíz con achiote, tomate, pimiento (chiltoma) y otros productos de la región más la carne de venado, pavo, tapir, iguana o cualquier otro animal silvestre. Seguramente en tiempos de la colonia se fueron agregando los ingredientes del viejo mundo a los cuales estamos acostumbrados en los nacatamales  de la actualidad: carne de cerdo, arroz, papa (traída del Perú por los españoles), cebolla, aceituna, alcaparra, yerba buena y ocasionalmente pasas y ciruela pasa. El tamal es un producto aborigen de Méjico muy popular en Mesoamérica y extendido a otros países ajenos a la cultura nahua como Cuba, Puerto Rico, Venezuela, etc. y que han hecho sus propias versiones. En Nicaragua, región influenciada antiguamente por los nahuas, hay una gran variedad de ellos siendo el nacatamal el más elaborado y complejo en su preparación, y el único que conserva su nombre compuesto en náhuatl.


El Bajo o Vaho es otro plato nicaragüense de origen indígena. Originalmente se cocinaba en un agujero practicado en la tierra con paredes de piedra y parrilla de ramas sobre brasas. Se envolvían las carnes condimentadas y la verdura de la región en hojas y se cocinaban, no al vapor como se piensa, sino al horno, es decir, con calor seco. Basado en este hecho prefiero pensar que el nombre más adecuado era  el de BAJO por cocinarse bajo tierra y no VAHO como hoy en día se cocina, en olla al vapor. Es interesante saber que esta manera de cocinar un Bajo nica existe en diferentes puntos del planeta, independientemente de que unas culturas se hayan copiado o no de otras; parece ser que es una forma natural de idear la cocción de los alimentos con piedras calentadas en agujeros tapados en la tierra y que los hombres de la prehistoria debieron intuir. Existen lugares en Perú (bajo de pescado con verduras), Marruecos ((bajo de cordero) y Méjico, por ejemplo, donde preparan alimentos en agujeros hornos practicados en el suelo y tapados con hojas y que se pueden encontrar vídeos de ellos en YouTube. Es difícil saber qué ingredientes usaban nuestros nativos en Nicaragua para la elaboración de un “bajo” si antes de la conquista no había vacas, ni plátanos. Se me ocurre pensar que echarían mano de las mismas carnes de caza del nacatamal. No estoy seguro si la yuca del Caribe se conocía en Nicaragua y esa es una de las verduras claves del Bajo o Vaho, como prefieran llamarlo.

De estos tres de cientos de otros platos no menos típicos y suculentos de Nicaragua, el Gallopinto debería de ser el número uno pues se consume al menos una vez al día todo el año. Deberían de llamarnos gallopinteros en vez de pinoleros.



Gallopinto
Nacatamal
Bajo o Vaho